La limpieza es un trabajo genérico: se realiza en todos los lugares de trabajo y sectores industriales.
La industria de la limpieza lleva años demostrando que es uno de los sectores industriales más dinámicos, que representa uno de los mayores servicios que se prestan a las industrias comerciales en la Unión Europea.
La estructura de empleo varía. Los trabajadores de este sector puede ser personal contratado o subcontratado por grandes empresas privadas y públicas o son trabajadores por cuenta propia.
La mayoría son mujeres, especialmente emigrantes.
El trabajo tiene a menudo carácter temporal, con horarios y turnos irregulares. Existe una percepción deficiente de los trabajadores de este sector que son considerados "sólo limpiadores". Sus cualificaciones y experiencia no son tenidas en cuenta y sufren "invisibilidad" laboral. Limpiar los lugares de trabajo por la noche es algo que se da por hecho. Los peligros y riesgos a los que se enfrentan estos trabajadores son, entre otros:
• Contacto con sustancias peligrosas, incluidos los agentes biológicos que pueden causar asma, alergias e infecciones en la sangre
• Ruido y vibración
• Resbalones, tropiezos y caídas por superficies mojadas
• Riesgo de descargas eléctricas durante el manejo de los equipos de trabajo
• Riesgo de padecer trastornos musculoesqueléticos
• Trabajo solitario, estrés relacionado con el trabajo, violencia y acoso moral
• Horarios y pautas de trabajo irregulares
Prevenir los daños a los trabajadores del sector de la limpieza requiere la introducción de cambios, no sólo por parte de las empresas de limpieza sino por parte nuestra a la hora de valorar este sector y cómo obtenemos estos servicios.
Cambiar las condiciones de trabajo, como organizar las tareas de limpieza en horario diurno en lugar de nocturno, mejorar las condiciones de trabajo, valorándolo y no teniéndo en cuenta sólo el precio y mejorar la relación entre el cliente y la empresa de limpieza puede resultar en una reducción directa del riesgo de lesiones de estos trabajadores.





